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  • EL ESPACIO DE TRABAJO COMO UN CAPITAL DE VALOR

    Las nuevas generaciones exigen y promueven estilos de trabajo que deben verse reflejados en las oficinas para no perder productividad, competitividad y rentabilidad.

    Por tercer año consecutivo en Buenos Aires, se llevó a cabo la Workplace Design Conference 2017, evento que forma parte de un programa de 27 encuentros internacionales organizado por 3g office, firma multinacional dedicada a la consultoría, ingeniería y arquitectura corporativa. Profesionales locales y extranjeros disertaron acerca del managment del siglo XXI y concluyeron en la importancia de modernizar los espacios de trabajo.

    El debate se dio alrededor de la transformación cultural que deben afrontar las empresas en la actualidad para no quedarse atrás y obsoletas ante su competencia, lo cual deriva en la necesidad de aprehender la revolución digital.

    En este camino hacia la modernización, muchas compañías buscan oficinas que promuevan la integración de su personal, en lugar de las clásicas instalaciones fragmentadas que tienden a la división del trabajo. “Para la nueva generación de empleados, los espacios de interacción son más importantes incluso que las zonas de trabajo individual. La propuesta es un nuevo entorno de trabajo que a la vez sea un showcase de la organización y una incubadora de ideas innovadoras y generadoras de valor”, señala el arquitecto Javier Mosquera, Country Manager de 3g office Argentina, en diálogo con RAGHSA.

    Especialista en proyectos que contemplan tanto el diseño como el managment, Mosquera asegura que las oficinas evolucionarán hacia un clima más abierto y flexible. “Las personas buscan cada vez más una diversidad de espacios que promueva y facilite la innovación y la interacción entre personas y proyectos, un espacio inspirador sin compartimientos ni silos estancos”, explaya el arquitecto.

    Pero la principal limitación de los decision makers tradicionales es conceptual: se concibe a los espacios de trabajo como “contenedores” de la producción y generadores de gastos, en vez de “motores” del negocio. “Una gestión eficiente de los espacios corporativos permite hacerlos rentables y convertirlos en un activo que juegue a favor de la empresa y permita liberar dinero para el presupuesto del negocio en vez de ser un mero activo inmovilizado o un centro de costo”, sintetiza Mosquera.

    La transformación digital trajo consigo nuevas formas de trabajar basadas en la colaboración, la interacción y el trabajo en equipo. Los espacios laborales deben acompañar este cambio: “Por eso, el nuevo entorno se concibe como un ecosistema que ofrece opciones amplias. La nueva fuerza laboral quiere sentir la libertad de alterar de actividad y modus operandi durante la jornada, combinando con naturalidad trabajo y estilo de vida”, subraya Mosquera.

    Las ventajas de este nuevo modelo son numerosas y no sólo para los empleados, sino también para los altos ejecutivos y titulares de las compañías. Según el arquitecto, está comprobado que el espacio de trabajo influye de manera significativa en el desempeño de las personas. Estas nuevas (des)estructuras representan mejoras en la productividad y el ambiente laboral, ya que se facilita la comunicación interna, la integración y el trabajo en equipo, aminorando el estrés, el ausentismo y la rotación.

    A su vez, los espacios son pensados para cada tipo de actividad. Por ejemplo: espacios colaborativos, de concentración, formales para clientes, informales para socializar y generar sinergias, multifunción para distintas configuraciones, etc. “Se puede incrementar la funcionalidad de la compañía al organizar la distribución de los espacios en base a actividades, generando así proximidad según la cadena de valor”, concluye Mosquera.

    Fuente: RAGHSA
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